Ser vegano, ¿qué significa realmente

Ser vegano es mucho más de lo que imaginas… y mucho más sabroso

Pero…

¿En qué consiste ser vegano?

Ser vegano no responde, de manera reductiva, a una forma de alimentarse, se trata más de una creencia profunda, activa e incluso proactiva, que expresa el respeto máximo hacia los animales.

Los estudios en el campo de la neurociencia han demostrado que los animales experimentan placer y dolor, al igual que los seres humanos, y muchos de ellos tienen las estructuras nerviosas necesarias para ser conscientes de sí mismos y del mundo que les rodea. Que son conscientes, en menor o mayor grado, del trato que reciben.

Una persona que decide ser vegana lo hace por la firme convicción de que los animales no deben ser un producto para el consumo humano. Por la tanto, no deben ser criados ni explotados con el único fin de ser beneficio del ser humano.

Por lo tanto, la filosofía vegana, en la práctica, lleva a cabo una dieta vegana, libre de alimentos procedentes de los animales. Pero no solo, además de la dieta, un vegano/a no usa ropa, productos de belleza, o de cualquier otra índole, que estén elaborados con alguna sustancia que proceda del sufrimiento animal.

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¿Qué razones tenemos para ser veganos?

¡No vamos a extendernos dando mil porqués sobre la cuestión! Nos centraremos en tres principalmente:

Por respeto hacia los animales.

El consumo humano de animales es exagerado y desproporcional. ¿Sabías que se sacrifican más de 60000 millones de animales cada año destinados al consumo humano? ¿Y qué de estos, incluyen 18 millones de perros y 1388 millones de cerdos?

Y para llevar a cabo estas matanzas, ¿cómo se crían? Pues está muy claro, en granjas industriales en las que son tratados como potenciales máquinas para hacer carne, huevos y productos lácteos, entre otros. No vamos a entrar en detalle de cómo son las condiciones de estos seres vivos en estos lugares, porque daría para varios artículos y por supuesto, diversas polémicas.

Por respeto al medio ambiente

La producción de carne animal para el consumo humano está contaminando y agotando todas nuestras reservas de agua, de tierra fértil y de aire puro. Se necesita una enorme cantidad de agua para los cultivos de alimentos que alimentan a los animales, además de limpiar las granjas industriales y dar agua a los animales para beber. Una sola vaca utilizada para producir leche puede beber hasta 190 litros de agua por día, o dos veces esa cantidad en climas cálidos, y se necesita 2.500 litros de agua para producir 3,5 litros de leche. Se necesitan más de 15.000 litros de agua para producir 1 kilo de carne de res, mientras que para producir  1 kilo de Tofu sólo requiere 1.900 litros de agua.

Los animales criados para la alimentación en los EE.UU. producen muchas veces más excrementos que lo que hace toda la población humana del país. De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), los animales en las granjas industriales de Estados Unidos producen alrededor de 500 millones de toneladas de estiércol cada año. Además, estos excrementos animales producen gases como el Metano que envenenan el aire y contribuyen al cambio climático.

El uso de la tierra para producir cultivos para los animales es enorme. Una persona que lleva una alimentación basada en plantas (vegano) requiere casi 20 veces menos tierra para alimentarse que lo hace para alimentarse a un comedor de carne, ya que los cultivos o alimentos vegetales son consumidos directamente en lugar de ser utilizados para alimentar a los animales.

Más del 90 por ciento de todas las tierras deforestadas  de la selva tropical del Amazonas desde 1970, han sido utilizados para el pastoreo de ganado. Además, uno de los principales cultivos de la selva es la soja utilizados para la alimentación del ganado.

Por otro lado, en los mares y océanos, los métodos de pesca comerciales, tales como la pesca de arrastre y palangre,  arranan con toda la vida marina y destruyen los arrecifes de coral, además de matar a miles de especies de forma accidental. Al mismo tiempo, las piscifactorías costeras liberan heces, antibióticos, parásitos,…, entre otros contaminantes.

Respeto hacia tu salud

Está demostrado por estudios científicos: llevar a cabo una dieta veganasaludable, rica en cereales, semillas, frutas y vegetales, puede incluso prevenir enfermedades del corazón. La Academia de Nutrición y Dietética afirma que los vegetarianos y los veganos disfrutan de un menor riesgo de muerte por enfermedad isquémica del corazón, junto con niveles más bajos de colesterol, presión arterial y tasas de hipertensión.

Además de esto, las personas que practican una dieta vegana, tienen menores índices de grasa corporal y también se ha constatado que tienen sistemas inmunológicos más fuertes comparados con las personas que ingieren carne. Esto también repercute en la calidad de vida y en el estado anímico, las personas veganas muestran un estado de ánimo más positivo que las carnívoras, según los estudio.

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La importancia de cambiar nuestra dieta, más allá de dilemas éticos y morales.

“Continuar como hasta ahora no es una opción.”

Desde hace 3 años, 37 expertos de 16 países, han trabajado para diseñar una dieta sostenible para toda la humanidad. El resultado es una alimentación esencialmente vegetal que se diferencia mucho del modelo actual de alimentación en los países más ricos.

Los científicos fueron convocados por el EAT Forum (una organización no gubernamental) y la revista médica Lancet. Uno de los colíderes del grupo es Walter Willet, el nutricionista más citado en el mundo y catedrático en la Universidad de Harvard. El otro es Johan Rockström, del Centro para la Resiliencia de Estocolmo (Suecia) y del Instituto Postdam para la Investigación sobre el Cambio Climático (Alemania).

Este equipo ha diseñado La Dieta Sostenible, que plantea lo siguiente: reducir la carne y aumentar los vegetales.

El informe propone una serie de objetivos para 2050, que permitirían a su vez cumplir con los Objetivos para el Desarrollo Sostenible de la ONU y el Acuerdo de París sobre Cambio Climático:

  • Reducir a la mitad el consumo mundial de carne roja y azúcar. Para cumplir el objetivo necesitaría reducir un 84% su consumo en Estados Unidos. Un europeo medio debería disminuir un 77% la presencia de carne en sus menús.
  • Multiplicar por dos el consumo de frutos secos, legumbres y hortalizas.
  • Reducir a la mitad los alimentos desperdiciados.

Con estos cambios, no solo se reduciría la presión sobre los recursos del planeta y los ecosistemas, sino que mejoraría la obtención de nutrientes y la salud de la población. “En una revisión, la Comisión de Recomendaciones Alimentarias del gobierno de los Estados Unidos concluyó que para las personas mayores de 2 años de edad, una dieta vegetariana equilibrada puede ser un patrón alimentario sano. En el estudio prospectivo más grande sobre dietas vegetarianas, las personas que siguen dietas veganas, vegetarianas, pescatarianas o semivegetarianas tienen una riesgo de muerte un 12% menor que las personas omnívoras”.

“Diseñar e implementar un nuevo sistema alimentario mundial requiere nada menos que una nueva revolución agrícola mundial”, afirma el profesor Johan Rockström, colíder de la comisión de expertos.

Y la pregunta es, ¿estamos dispuestos a iniciar este cambio?

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